lunes, 18 de abril de 2016

Perdiendo el derecho a reclamar


Perdemos el derecho al reclamo cada vez más. El socialismo ha inventado gigantescas maquinarias de ideología y propaganda dispuesta a tapar cada sol con un dedo. Pronto quejarse de los abusos, la corrupción e ineficacia de los “gobiernos rojos” será prácticamente un delito, una mala maña, una costumbre del pasado.

Ellos dicen “Corrupta la oligarquía” el “Ancien regime”. Porque ellos no están demostrando su amor al pueblo. Y es así como los políticos socialistas aman como ama un viejo zorro infiel, que solo toca los botones adecuados para adjudicarse inocencia. No se asumen como la nueva oligarquía que son.

Mientras, el Rey de la Calima espera ansioso por que sus reinos aliados dejen de caer. Saben que vienen por él, que la máscara se ha caído y lo único que le mantiene es el miedo. Y mientras los escándalos llevan a los tribunales a sus aliados de ajedrez, él clama falsamente a todos los vientos del norte “justicia”, “libertad”, “no a los golpe de Estados”. Lo que él no entiende es que la ley no lleva armas.

Mientras las grandes reinas caen con justicia por sus actos de corrupción, los súbditos de todo el mundo dicen que esto no está bien. Como si el gobierno se tratase de un derecho divino, como que si ciertas personas no debieran pagar condenas. Y mientras, perdemos nuestro derecho al reclamo.

El juego es fácil, consiste en que nunca más te quejes de los corruptos. Te dicen “No te quejes de asesino o del ladrón por que vienen del barrio”. “No te quejes de la ineficacia gubernamental, porque sus dadivas son regalos divinos”. Y finalmente, “no te quejes de los reyes y sus corrupciones”. No lo hagas “porque ellos son el pueblo”.

El rey de la Calima se refuerza en la pobreza mental de sus súbditos. Cree que fue bañado por la luz dorada de los pueblos y quisieran hasta heredar el poder político. Al norte del sur ya lo hicieron y el heredero salió peor que Luis 16. Mientras, el nuevo indigente es ultrajado como una puta, pero nadie puede hacer nada. No quieren que el reclamo exista.

Si hay reclamo no hay rey
Si hay reclamo no hay rey
Si hay reclamo….
Muere rey.


jueves, 14 de abril de 2016

El nuevo indigente


El nuevo indigente lleva un título bajo del brazo. Una corbata guardada, un sueño por concretar. No duerme en la calle por vago o por borracho, ha dormido 35 años en el mismo cuarto, en el viejo apartamento de su madre. No va por la calle diciendo "dame", más bien, se va cuidando de que un nuevo rico no le regañe, con un cañón corto, con el típico "quieto" previsto en la heroica República Malandra de Venezuela. 

El nuevo indigente se preparó. Fue el esfuerzo de padres y allegados lo que le cobijó. Tuvo la suerte de no morir en medio de un robo a "mano alzada" o en medio de una "disputa entre bandas". Se graduó sin un bala entre las costillas y eso aquí es de por si un gran mérito, una proeza, una gran hazaña.

El va por las calles pidiendo. Pero no pide limosna, no pide una ayudaita en billete "no menor de 50". Él va por la calle implorando un mejor país, una oportunidad, una mejoría estructural para poder vivir como vive el profesional en cualquier parte del mundo. La igualdad, nuevo principio nacional, le da la espalda y le dice "enemigo del pueblo". 

La nueva clase de ricos no le permite. Todos los días se paran en cada farmacia, supermercado y panadería haciendo la cola del millonario. Nadie lo dice, pero esos a los que llaman "bachaqueros", ganan más 10 sueldos mínimos al mes y su casa fue un regalito gubernamental.

Y la justicia no existe. En las redes sociales le meten el mensaje al nuevo indigente. Aprovechan el tema de los linchamientos para decirle "El que se defiende es criminal", mientras tanto, en las estaciones de policía se ha eliminado casi formalmente la figura de la denuncia por robo. Defenderse es el delito, defenderte es malo, defenderte es de criminal. Pero robar es permitido, si robas no te pasará nada, El Estado le susurra al oído a los ladrones y les dice "Roba, nosotros te protegeremos".

Y es así como el nuevo rico es llamado pobre y como el que quiere echar pa' lante es el nuevo indigente. Los crímenes del nuevo código penal imaginario del gobernante: "Informarse", "criticar", "progresar", "defenderte". El progreso es la mera prostitución del siglo 21 en Carakistan. Es el Rey de la Calima dando sus nuevos mandatos. 


El Rey no quiere emprendedores, quiere súbditos. Funciona como en cualquier monarquía, pero con menos clase. Pobre de ti si eres o vienes de la casi extinta clase media. Eres un criminal, una minoría, una bazofia y el sistema te lo recordará en cada esquina. El Rey de la Calima ha puesto toda esta neblina frente a nuestros ojos.