El nuevo
indigente lleva un título bajo del brazo. Una corbata guardada, un sueño por
concretar. No duerme en la calle por vago o por borracho, ha dormido 35 años en
el mismo cuarto, en el viejo apartamento de su madre. No va por la calle
diciendo "dame", más bien, se va cuidando de que un nuevo rico no le
regañe, con un cañón corto, con
el típico "quieto" previsto en
la heroica República Malandra de Venezuela.
El nuevo
indigente se preparó. Fue el esfuerzo de padres y allegados lo que le cobijó.
Tuvo la suerte de no morir en medio de un robo a "mano alzada" o en
medio de una "disputa entre bandas". Se graduó sin un bala entre las
costillas y eso aquí es de por si un gran mérito, una proeza,
una gran hazaña.
El va por
las calles pidiendo. Pero no pide limosna, no pide una ayudaita en billete
"no menor de 50". Él va por la calle implorando un mejor país, una
oportunidad, una mejoría estructural para poder vivir como vive el profesional
en cualquier parte del mundo. La igualdad, nuevo principio nacional, le da la
espalda y le dice "enemigo del pueblo".
La nueva
clase de ricos no le permite. Todos los días se paran en cada farmacia,
supermercado y panadería haciendo la cola del millonario. Nadie lo dice,
pero esos a los que llaman "bachaqueros", ganan más 10
sueldos mínimos al mes y su casa fue un regalito gubernamental.
Y la
justicia no existe. En las redes sociales le meten el mensaje al nuevo
indigente. Aprovechan el tema de los linchamientos para decirle "El que se defiende es criminal", mientras tanto,
en las estaciones de policía se ha eliminado casi formalmente la figura de
la denuncia por robo. Defenderse es el delito, defenderte es malo, defenderte
es de criminal. Pero robar es permitido, si robas no te pasará nada, El Estado
le susurra al oído a los ladrones y les dice "Roba, nosotros te
protegeremos".
Y es así
como el nuevo rico es llamado pobre y como el que quiere echar pa' lante es el
nuevo indigente. Los crímenes del nuevo código penal imaginario del gobernante: "Informarse", "criticar", "progresar",
"defenderte". El progreso es la mera prostitución del siglo 21 en
Carakistan. Es el Rey de la Calima dando sus nuevos mandatos.
El Rey no
quiere emprendedores, quiere súbditos. Funciona como en
cualquier monarquía, pero con menos clase. Pobre de ti si eres o
vienes de la casi extinta clase media. Eres un criminal, una minoría,
una bazofia y el sistema te lo recordará en cada esquina. El Rey de
la Calima ha puesto toda esta neblina frente a nuestros ojos.

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