Como he dicho en algún otro desahogo, ahora somos menos amigos. Nos unen vínculos muy frágiles, casi inalámbricos. Si somos tan jóvenes y logramos la travesía de la vejez ¿Quien te visitará en tu funeral? ¿Quién si estas tan distante del tacto humano? Quien en este mundo tan frío y conectado a internet.
¡Si tu estúpida esposa dominante o tu nefasto noviecillo no te deja salir con tus amigos y tu perro morirá primero que tú! Quien si tu trabajo es una farsa necesaria. Si tus amigos están en el internet y a la gran mayoría te le alejaste o no les conoces.
Esta prisión mental auto-construida será la fuente del no recuerdo. No dolerás y tus mayores quizás no estarán. ¿Quien te visará el día final? Si no llegas a tener hijos, si todos ya se han ido.
Nuestras redes sociales serán nuestro mejor obituario, pero las publicaciones no son aptas como recuerdos. Son solo un boom instantáneo y nada más. El mundo se configura para que nuestro olvido sea más rápido y tu haces muy poco o nada para hacerte recordar.
Cuando te alejes de todo, como incluso hasta yo he cometido el error de hacer, piensa ¿Quien te visitará en tu funeral? El contacto de las almas es impecablemente insustituible.
Nuestros abuelos, tíos y quizás padres, si tendrán a gente en su funeral. Su sistema de comunicación y alejamiento es mucho más emotivo, afectivo y efectivo, a pesar del poco dominio de la técnica y la tecnología.
Pd: Dedicado a Juanita: Siempre sentiste simpatía hacia mi. Aunque soy un ser un tanto apático, disfrute los pocos minutos de empatía. Por eso yo hoy me pare de mi cama, suspendí todo y me fui a tu funeral, para decirte aquí estoy, por última vez.
Mucha gente fue a tu funeral. Yo lamentablemente no espero lo mismo del mio y del funeral de mis contemporáneos.


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